21
mar 2013
En mi corazón apenas
el susurro del latido
Y mis pensamientos se
han desvanecido
Al saber que ya no
te encontrabas
En este mi mundo de los vivos
Has llegado al
final de tu andadura
Ese tiempo en el
que tú y yo habíamos existido
Ahora es sólo
sentimiento en un lugar de mi alma
Que desentraña cada
pensamiento
Por eso mejor te
olvido, ¿cómo morir e irme contigo?
Ya soy presa de la
muerte, aquí la espero, aquí
Ven a por mí le
digo, que soy ya muerte y no vivo
Estoy sentada en tu tumba, sólo hay
silencio,
El olor de las
flores, el trinar de los pájaros
Es algo que yo para
mi carece de sentido,
¡Qué dura es mi soledad!
¿Por qué te has ido amado mío?
No vengo a decirte adiós, vengo a implorarte, llévame contigo.
Tu lápida blanca, con tu nombre y apellidos
Sé que ya no estás ahí
Sólo tu cuerpo mortal descansa en ese sepulcro,
Mis últimos versos duelen, ya que son de despedida
Mis lágrimas mojan y emborronan mis palabras,
Por lo mucho que nos hemos querido.
No queda esperanza para mí
Ni un triste consuelo al que agarrarme
Sólo la necesidad de partir contigo
Tiemblo y muero, ya no estoy entre los vivos
Abrazaré la muerte sin miedo
Llena de un sentimiento tan fuerte
Que es lo único que en mi sigue vivo
El recuerdo de que nos amamos como locos
Desde que nos conocimos
Soy un espacio en tu alma, que muere al partir tu cuerpo
Ahora espero reunirme pronto, ¡ven a buscarme amado mío!.
21
mar 2013
Y en la noche
oscura sigo detrás de la luna,
Donde se escondió
el día,
Marcho diciéndote
adiós
Aullando cómo una
loba herida.
Con el gesto firme y la mirada fría,
Marcho y emprendo
mi huida,
Mis pies descalzos,
llenos de espinas,
Pero sigo el
sendero escogido,
Gritando y
desgarrándose mi corazón
Agarrándose a un
halo de vida,
Mis propósitos son
firmes, nadie me guía,
Reflexionando si hice bien o mal,
Ahora, solamente,
fue cosa mía.
El dejar de quererte
es imposible
Pero no soy una
muñeca de trapo,
Soy una mujer de
carne y hueso
Que siente, llora,
ríe y se enamora
Y enloquece por tu
amor día a día,
Deseando que me llenases de besos
Y en tus brazos perderme y reencontrarme
Amándonos como siempre me prometías,
Y cada promesa, en mi cara rompías,
Y de ese amor para siempre, para mí, tú no tenías
Frívola tu sonrisa y cruel tu ironía,
Que por ese engaño, ahora aúllo de dolor como loba herida
Sólo
me queda olvidarte, y sé, que eso,
Me
llevará más de una vida
Ahora
me despido y digo adiós,
Y
al mirarte en mi semblante ves mi agonía,
Con
esa mirada frívola
Y
en mi sonrisa dibujo tu cruel ironía.